¿Cómo afecta la ley de lobby a los alcaldes y mundo municipal?

¿Cómo afecta la ley de lobby a los alcaldes y mundo municipal?

A partir del 28 de agosto, la administración comunal se integra a la Ley de Lobby. Acá te explicamos en qué consiste la normativa y cómo repercutirá en la práctica.

La próxima semana comienza a regir la tercera y última fase de la Ley de Lobby, en la que se incluye a alcaldes, concejales, directores de obra y secretarios municipales de todos el país. Más de 3.500 representantes del ámbito municipal deberán registrar sus reuniones, viajes y donativos a partir del 28 de agosto. ¿Es lobby si alguien la representante de la junta de vecinos se reúne con un alcalde para darle su punto de vista? ¿Y si me encuentro en un café con un concejal y opino sobre la ordenanza que el Concejo va a adoptar? Estas y otras preguntas responderemos en este artículo.

Lo primero, es entender de qué hablamos, cuando hablamos de lobby. El sitio web de la ley, desarrollado por Ciudadano Inteligente, lo describe como una actividad legítima, por la cual una persona, organización o empresa intentar influenciar en la toma de decisiones de una autoridad o funcionario, ya sea que reciba una remuneración por realizar dichas gestiones o no.

Se considera lobby las reuniones con autoridades o funcionarios para intentar obtener las siguientes decisiones: Elaboración, dictación, modificación, derogación o rechazo de actos administrativos, proyectos de leyes, leyes y otras decisiones. Celebración, modificación o terminación de contratos. Diseño, implementación y evaluación de políticas, planes y programas.

Por ejemplo, en el mundo municipal, que es el que nos compete en la Incubadora de Gestión Municipal:

– Si me reúno con un alcalde para darle mi punto de vista, o el de la organización que represento, sobre el plan regulador que debe adoptar ➜ estoy haciendo lobby

– Si me encuentro con un concejal en un café y le doy mi punto de vista, o el de la organización que represento, sobre una ordenanza que el Concejo va a adoptar ➜ estoy haciendo lobby

En estricto rigor, la ley define “audiencia o reunión”, el acto de oír, en la cual el sujeto pasivo de lobby (alcaldes, concejales, secretarios municipales y directores de obra), recibe a un lobbista o gestor de intereses particulares, en forma presencial o virtual por medio de una video conferencia audiovisual, para tratar alguna de las materias reguladas en la ley, en la oportunidad y modo que disponga el sujeto pasivo.

¿Quiénes son lobbistas?

Es importante para el mundo municipal conocer la distinción que hace la ley, de los dos tipos de lobbistas que hay:

Gestor de intereses particulares: todas las personas que presentan sus intereses o puntos de vista ante una autoridad o funcionario para intentar influir en una decisión pública de esta, tal como, juntas de vecinos, organizaciones de la sociedad civil, asociaciones gremiales, clubes de adulto mayo o deportivo, empresarios, abogados, iglesias, universidades, etc. Estos intereses pueden ser individuales o colectivos.

Lobbista: todas las personas que reciben una remuneración de otra persona o empresa para influir en una decisión pública de una autoridad. Esta remuneración es por realizar la gestión. Si se recibe una remuneración por realizar diversas actividades dentro de la misma organización, entre las cuales se consideran las reuniones, estamos frente al caso anterior.

El objetivo de la normativa es regular la actividad de lobby y demás gestiones que representen intereses particulares, con el objeto de fortalecer la transparencia y probidad. Para esto, las instituciones y entidades que reciben el lobby, deben mantener un registro público de sus agendas públicas, audiencias y reuniones. Así mismo con los viajes realizados en el ejercicio de sus funciones y los donativos oficiales y protocolares que reciban. Toda esta información debe quedar suscrita en el sitio web Portal de consolidación de datos de la Ley de Lobby del Estado de Chile, permitiendo que el Consejo para la Transparencia unifique la información y genere una nómina sistematizada de los lobbistas y gestores de interés.

Si bien el proceso es obligatorio, según la revista Qué Pasa, algunos ediles se han mostrado contrarios  a exponer públicamente el listado de los donativos que reciben. Para evitar esto y que haya malos entendidos respecto a la normativa, la Segpres, a través de Comisión Defensora Ciudadana y Transparencia, está realizando capacitaciones a funcionarios, quienes además disponen del portal web para resolver sus dudas, y notificar de las practicas de lobby en las que participen.