Falta de funcionarios y aumento de trámites explican demoras en la atención en los servicios públicos

Falta de funcionarios y aumento de trámites explican demoras en la atención en los servicios públicos

Desde 1993 que el número de trabajadores contratados en los municipios no crece. Lo mismo pasa en otros organismos del Estado, donde los empleados a contrata superan al personal de planta.  

Para muchos chilenos, hacer un trámite significa una larga espera. Basta con ir, por ejemplo, a cualquier oficina del Registro Civil para comprobarlo. Porque pese a la disminución de los tiempos de respuesta en esta institución, la atención sigue siendo demorosa.

Lo mismo pasa en muchas municipalidades, donde sacar o renovar una licencia de conducir se ha transformado en una diligencia en la que debe abundar el tiempo y, por sobre todo, la paciencia.

Este panorama, común a otros organismos, no es nuevo y tiene varias explicaciones. Algunas de carácter presupuestario, de gestión, e incluso de infraestructura. Sin embargo, hay un factor clave que conspira a la hora de agilizar el funcionamiento de una entidad pública: la falta de personal.

Por ejemplo, el Registro Civil tenía en el año 2003 un total de 2.612 trabajadores que gestionaron la concreción de 29 millones de trámites. Diez años después, el número de empleados creció solo en 63 funcionarios, y las diligencias se elevaron por sobre 43 millones de atenciones; es decir, casi la misma cantidad de trabajadores hoy debe lidiar con casi el doble de la carga laboral.

Lo mismo pasa en varias municipalidades. Un caso es Maipú, que en 1992 tenía 256 mil habitantes. Pero según las proyecciones del INE, el total de vecinos que residen en esa comuna debería superar hoy los 615 mil.

 

Pese a eso, el número de trabajadores de planta que se desempeñan en ese municipio se ha mantenido casi intacto, y nunca ha superado los 657 empleados desde 1993.

“En cambio, el total de funcionarios a contrata y honorarios triplica esa cifra”, dice el alcalde de esa comuna y presidente de la Asociación Chilena de Municipalidades, Christian Vittori.

El edil es crítico a la hora de abordar el estancamiento de las plantas de trabajadores, pues asume que hay una relación directa entre un servicio deficiente, la escasez de funcionarios y la imposibilidad de un alcalde de contratar más personal.

“Este ha sido un drama del Estado chileno de los últimas tres décadas, porque no se ha podido superar una crisis evidente, donde hay una asimetría entre el tamaño de las comunas y la planta de funcionarios con las que disponen las municipalidades”, agrega, detallando que las nuevas funciones que el Estado les exige a los municipios obliga a contratar a más personal técnico o profesional. “Pero sin contratos es difícil que eso pase”, explica, agregando otro dato no menor: hay un déficit de al menos mil cargos directivos en los municipios.

Complejo panorama.

Según datos del Ministerio del Interior, el número de extranjeros ha crecido mucho en el país, y eso conlleva un inevitable aumento de diligencias asociadas a su estadía. De hecho, en el año 2000 hubo poco más de 46 mil requerimientos de parte de los inmigrantes en el Departamento de Extranjería, una entidad emplazada en el centro de Santiago y que se caracteriza por sus largas filas.

La cifra de trámites, diez años después, creció más de cinco veces, y se elevó sobre las 231 mil diligencias.

Pero ese aumento no se ha visto relacionado con el crecimiento del personal, ya que la dotación desde el año 2009 de esta repartición pasó de 94 a 149 funcionarios.

A juicio del presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), Raúl de la Puente, la lentitud de un servicio tiene una directa relación con la falta de personal.

A eso se suma, según el dirigente, una precarización del trabajo en el sector público.

“En los últimos diez años los funcionarios de planta -es decir, los que tienen estabilidad laboral- han crecido solo en un 1%. En cambio, los empleos temporales, como la contrata, han aumentado en un 75%. Lo peor es que los trabajadores a honorarios, que no tienen previsión ni salud, han crecido en un 190%”, explica, lo cual contraviene lo que establece el estatuto administrativo de los funcionarios públicos, que determina que no más de un 20% de la planta debe ser a honorarios.

Esto, en los organismos de la administración central del Estado, como ministerios y otras entidades, no se cumple, pues al año 2012 los empleados a contrata superan en casi un 50% al personal de planta.

Para resolver en el mediano plazo la situación laboral de los empleados públicos, la semana pasada la Presidenta Bachelet se reunió con representantes de la ANEF, y acordaron la implementación de una mesa de negociación, que incluye a los ministerios de Hacienda y del Trabajo.

NORMATIVA

Desde 1993 que la planta de funcionarios municipales está estancada. Tarea pendiente: modernización de los contratos en la administración del Estado. La gran traba para aumentar las plantas municipales es una ley que data de 1993. Desde ese año que los municipios del país no han podido acrecentar el número de trabajadores fijos, pero sí de aquellos que dependen de otros regímenes, como el personal a contrata y honorarios. De hecho, hoy el número de empleados que “boletean” en el mundo municipal casi duplica al de los trabajadores con contrato. Asimismo, desde el año 2008, solo 63 personas han pasado a formar parte de las plantas fijas.

Este aumento es considerablemente discreto, considerando que cada semana las 346 comunas de todo Chile tienen que concretar más de diez millones de trámites.

En el resto de las instituciones del Estado, el financiamiento que cada año entrega la Dirección de Presupuestos a los organismos públicos imposibilita la ampliación de las plantas laborales. A eso se suma una rigidez de la normativa laboral al interior de las entidades, que también limita la promoción o contratación de más trabajadores.

“Sin ninguna duda se trata de una anomalía que no hace sino ratificar un secreto a voces: nuestra administración pública en materia de empleo se está quedando atrás”, dice Carlos Williamson, académico de la UC y ex presidente del consejo de Alta Dirección Pública. “Para tener más flexibilidad aún, se han creado miles de cargos a honorarios, que son todavía más precarios para los funcionarios públicos, lo que es una pésima señal”, agrega.

Sin embargo, el experto es enfático en señalar que la mala atención de algunos servicios públicos no se resolvería del todo con más funcionarios.

“Cuidado con pensar que todo se resuelve con más personal y menos todavía con personal de planta, que goza de reglas de inamovilidad que pueden ser paralizantes y sin garantías de lograr cambios sustantivos que se noten. A mi juicio, la modernización en el empleo público es tarea pendiente y cabe la pregunta: ¿quién le pone el cascabel al gato?”, plantea.

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Fuente: El Mercurio.

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