Solidaridad municipal: Una gestión con sentido

Los incendios forestales tienen en estado de alerta a varias comunas de Chile, las cuales han sufrido el implacable paso de las llamas que ha dejado casas destruidas y víctimas fatales, entre miles de hectáreas consumidas.

Las autoridades locales han debido lidiar incesantemente con la emergencia, coordinándose con otras instituciones, como la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi), Carabineros, Bomberos o la Corporación Nacional Forestal (Conaf), para apoyar y tomar decisiones que vayan en resguardo de los habitantes en riesgo. Un día a día agotador, especialmente para los voluntarios, convertidos en la primera línea de combate del fuego.

Esta catástrofe no ha pasado desapercibida para nadie. Es tema nacional, porque son al menos tres regiones las que están sufriendo del rigor del fuego, pero el resto del país ha tenido los ojos puestos en ellas a través de los medios de comunicación, con la esperanza materializada en forma de un avión que lanza miles de litros de agua sobre los árboles ardiendo.

Es así como cientos de municipios han tomado cartas en el asunto y han comenzado a ayudar, tanto a las comunas afectadas como también a los bomberos de esas zonas. Desde campañas de recolección de donaciones para las víctimas (agua, frazadas, alimentos no perecibles, colchones, colchonetas, útiles de aseo, leche, pañales y otras cosas más), campaña de recolección de dinero, actos culturales, donaciones de agua, prestamos de camiones aljibe, carpas para atenciones primarias con equipo y personal incluido, entre otras tantas.

   

   

   

   

   

   

   

Aquí sólo ponemos algunos ejemplos. Pero, ciertamente, son muchos más. Una hermandad entre los municipios y sus habitantes, que va más allá de la gestión en los momentos de emergencia.