¿Tenemos un “súper fiscalizador” Concejo Municipal?

Las nuevas facultades fiscalizadoras del Concejo Municipal promulgadas en el 2014, si bien son una ayuda en algunos casos, aún dejará algunos aspectos sin abordar durante este nuevo periodo que recién comienza.

El nuevo ordenamiento jurídico instauró elementos con los que se buscaba fortalecer la acción fiscalizadora del concejo municipal, estableciendo, de partida, más inhabilidades e incompatibilidades para quienes quisieran postular al cargo (como por ejemplo, quienes trabajen para el municipio no podrán ser concejales ni los familiares directos del alcalde).

Uno de los aspectos ingresados es el que los ediles dispondrán de iniciativa para someter materias a consideración del concejo, siempre y cuando no involucren alguna incidencia presupuestaria.

Otro elemento es que el mismo concejo pudiera disponer la contratación de auditorías externas cada vez que comienza un nuevo periodo alcaldicio, para evaluar su situación financiera. Esto pueden realizarlo dentro de los primeros 120 días tras la instalación del nuevo Concejo.

El nuevo marco regulatorio incluyó una facultad para el Concejo con la cual puede solicitar la comparecencia de los directores de unidades municipales, con el objeto de realizar consultas y requerir información, para lo cual se requiere la aprobación de un tercio de los miembros.

Además, la nueva legislación obliga a los municipios a dotar al Concejo y los concejales de medios de apoyo (“asesorías externas”) suficientes para que desarrollen sus funciones debida y oportunamente, lo cual ya se ha venido haciendo paulatinamente desde que salió promulgada la ley.

Ayudarán pero aún falta mucho

Con respecto a las modificaciones, el reelecto concejal por Chillán Viejo, Jorge del Pozo, reconoció que “teníamos la esperanza de que íbamos a tener mayor autonomía y mayor capacidad de fiscalización, pero eso no ha ocurrido en absoluto”. Como en el caso de las asesorías externas, lo que quedó “supeditado a la disposición presupuestaria y evidentemente, nunca la hay”, aclaró.

En cuanto a la posibilidad de llamar a directores a las sesiones, contó que en algunos concejos, como en el suyo, no han tenido inconvenientes en solicitar la presencia de ese tipo de funcionarios. “Hoy día, lo único bueno, es que es una obligación”, acotó.

De todas formas, destaca que la posibilidad de introducir temas en la discusión del concejo, “me parece que puede ser importante, es una de las que sí puede tener un fin más allá de las otras cosas que son llevar al papel algo que hacíamos siempre”.

“Si bien es cierto hoy día podemos poner una materia que no involucre presupuesto dentro del concejo, lo que me parece relevante, también hoy día estamos con el notable abandono de deberes, que nos hace estar pensando mil veces en lo que tenemos que hacer y eso nos coarta mucho de la libertad que teníamos de votar respecto de algunas materias”, agregó Del Pozo.

Por su parte, el también reelegido concejal de Providencia, Jaime Parada, consideró que “no han sido en profundidad los cambios que se generaron con la reforma a la ley, porque mientras el concejo municipal siga siendo un órgano que no tiene ninguna incidencia en la administración de la comuna, y dadas las complejidades del entramado municipal, mal vamos a poder ejercer una fiscalización efectiva”.

Para el representante de la comuna capitalina, dentro de las medidas instauradas el 2014, la que más valora es “la posibilidad de pedir una auditoría. De hecho lo hicimos en el primer concejo extraordinario de ayer (martes 14 de diciembre) en Providencia. Cuatro concejales que consideramos que la alcaldesa quería instalar una idea errada de lo que había sido le gestión de los recursos”.

Con relación a las otras herramientas del nuevo marco legal, Parada expresó que “el hecho de que estén los jefes de departamento en las sesiones, el hecho que podamos poner mociones que no tengan incidencia presupuestaria, me parece que son reformas tan menores que el mismo uso o la misma práctica demostró que lo eran”.

El concejal recordó lo que ocurrió durante su primer periodo, cuando solicitó crear el ítem ‘Mociones de los Señores Concejales’ y que estuviera siempre en la tabla de las sesiones. “Prácticamente no se usó durante toda la administración. Porque finalmente, el tipo de mociones que se pueden ahí instalar son de carácter muy menor. Entonces ni siquiera valía la pena prepararlo. Cualquier cosa que no erogue gasto, no es lo suficientemente poderoso para generar una transformación municipal en general”, explicó.

Herramientas que faltan

Si bien afirmó que “no es un cambio profundo”, el concejal Del Pozo cree que es necesario que cuando se mejore la legislación se haga “escuchando a la ciudadanía y tomando la voz de los concejales”.

Según el representante de Chillán Viejo, uno de los temas a mejorar, por ejemplo, es el de los plazos de entrega de información, que hoy son 15 días  “siempre y cuando esto no implique perjudicar la labor del funcionario, entonces bajo esa premisa, los alcaldes siempre nos dicen que estamos interviniendo la labor de los funcionarios y no la entregan. Ahí debería haber sido más rígida esa norma”.

En tanto que para el edil Parada, los concejos municipales deben replicar el modelo de otros países y “tener atribuciones administrativas o directivas incluso. En esos lugares, los concejos tienen a su cargo ciertas áreas. Entonces, existe el concejal de los Servicios Sociales, el de los Servicios Culturales y otros. Y tienen un trabajo remunerado en torno a eso y, al tener un trabajo remunerado en torno eso, se tiene presencia en la administración municipal y, con eso, se tiene un control más fino de lo que haya que controlar”.